El otro día, en uno de esos valiosos entrenos con las benjamines de Godella, digo valioso porque tan enriquecedor es para ellas como lo es para mi y como seguro lo es para sus padres que las observan con cariño y afecto y valoran en lo que se están convirtiendo sus niñas. Unas niñas que llevan la ilusión reflejada en sus ojos y para las que el baloncesto es diversión desmesurada. Una de ellas, se llevó una decepción por haber perdido en uno de los ejercicios, y allí me encontré yo frente a sus ojos llenos de  rabia, de frustración y de impotencia.

En aquel momento me hubiera gustado decirle que la derrota en aquel momento y a sus cortos ocho años es relativa, y que lo más importante no es lo que se pierde sino la forma de hacerlo. Le hubiera dicho que el perder en ocasiones conlleva ganar y que la fortaleza reside en levantarse después de haber caído y de intentarlo cada vez con más ganas. Que ganar, sin embargo puede hacernos perder en la grandeza y hacernos más pequeños, porque hay que saber ganar sin alardes y sin ostentaciones delante del vencido. Querría enseñarle que la victoria no es un fin, sino un premio añadido que hay que valorar en su justa medida, y no tratarla como un trofeo que necesitamos a toda costa para realizarnos.

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También le hubiera dicho que aunque en alguna ocasión pierda algo o no consiga ganarlo, que se esfuerce y trabaje para tener su oportunidad en las cosas y  no deje de soñar por conseguirlas. En definitiva, que  los ganadores no dejan de serlo cuando pierden y aprenden tanto de la derrota como de la victoria. Y por fin le diría que yo misma perdí y estoy perdiendo muchas cosas por el camino para ganar otras, porque no hay crecimiento personal sin pérdida, ni vida plena sin cambio.

IMG_2073 - copiaSin embargo, en aquel preciso instante, no pude más que mirarla y decirle… no pasa nada, lo más importante es que lo hayas intentado con todas tus fuerzas y, si siques así seguro que la próxima vez lo consigues. Porque saber sobreponerse a las frustraciones solo se aprende con la experiencia en la derrota y nosotros los entrenadores/educadores  “tan sólo” debemos acompañar en el camino. Para que lleguen a entender como dice José Luis Borges que “La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce“.

Marina Ferragut – http://marinaferragut.blogspot.com.es/

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